La mente de un campeón


Cambiar no es fácil nunca.

Este post es para ti si buscas dar un cambio radical a tu vida, competir en una categoría deportiva, bajar muchos pero que muchos kilos (como yo, que bajé más de 30), pero NO es para ti si ya estás en tu peso ideal, si has alcanzado tus objetivos y buscas mantenerte o ir mejorando poco a poco, teniendo algún caprichillo de vez en cuando. El enfoque es distinto: Cuando ya llevas un tiempo a dieta y más o menos has logrado tus objetivos, es diferente a cuando estás empezando y tienes por ejemplo, una meta de 30kgs o una meta de competición.

Hoy os hablaré de mi experiencia, de cuando pesaba unos 85kgs (kilo arriba, kilo abajo) y mi mentalidad, y de cómo pienso ahora mismo, que estoy cambiando mi alimentación para bajar la grasa para el evento del Arnold Classic Europe, como os comenté aquí.


¡Bien! Lo primero de todo, y aunque me repita más que el ajo, la mentalidad es distinta cuando te queda mucho camino por delante a cuando te queda poco.

Podría distinguir 4 etapas diferentes de mentalidad según mi época del año:

1. Cuando no tengo objetivos de ningún tipo, ni físicos ni de eventos ni de competición. Me doy mis caprichos un par de veces en semana, ya sea saliendo a comer fuera, haciendo una comida trampa moderada o aumentando mis cantidades de comida para rendir al máximo en un entrenamiento. Aquí estoy más relajada, a veces subo de peso y de grasa, a veces bajo, no suele importarme, ya que me guío por sensaciones. Tampoco suelo medir de forma diaria ni constante lo que como, solo procuro no pasarme demasiado y ya ^^

2. Cuando estoy con un objetivo en mente PERO es fácil y accesible a medio plazo sin hacer grandes esfuerzos. Pongamos que debo bajar 2-3 kilos y cuento con unos 3 meses por delante. Reduciría un poco la cantidad de saltos de dieta o de aumento de cantidades y haría ajustes en mi alimentación y entrenamiento cada 2-3 semanas. Sigue habiendo algo de espacio para caprichitos, para ser flexible.

3. Pongamos que tienes que bajar 30 kilos (partimos de la base de que tratamos de un exceso de grasa, no de una persona que tiene muchísima masa muscular) porque tu enfermedad empeora con el sobrepeso. Una vez hayas perdido un poco de peso y grasa, sí que habrá espacio para caprichos y saltos de dieta, pero la base es ser estricto. No puedes iniciar un plan de pérdida de tantos kilos, y más si es por salud, pensando en cuándo vas a hacer un salto de dieta, al principio hay que evitarlo y mejor saciar los antojos con comida real, como frutas, verduras, frutos secos…

4. Cuando tengo un objetivo duro y complicado. Pongamos el bajar de grasa y líquidos de cara a una sesión de fotos o de una competición.  Aquí no hay espacios para caprichos a menos que el preparador lo estime oportuno. Puede haber cierta flexibilidad con los alimentos: Hay muchos tipos de carnes, verduras, fuentes de hidratos y grasas entre las que se puede variar (¡viva la comida real!) pero todo exigirá mucha disciplina.




Cuando estás en los casos 3 y 4

Vas a escuchar un montón de comentarios. A diario, de forma frecuente. Vas a ser el raro, el tonto del tupper, el extremista que “no se da un capricho”, y van a insistir en que pruebes un trozo, en que comas un poco, que “por un poco no pasa nada”. Pero sí que pasa. No a nivel de calorías, si no a nivel de amor hacia ti mismo. A mi me costó ponerme a perder grasa cuando pesaba 85kgs, porque mis amigas me decían “tía, no estás tan mal”, “si eres muy mona”, “tía, ir al gimnasio 4 días en semana es de obsesionados y te estás obsesionando”.

¿Pero sabes qué? Que al final del día, a quien le importas, y a quien le importa tu salud… ¡Es a ti mismo! Yo lo tuve claro cuando la doctora me dijo que mis quistes podían transformarse en tumores si no me cuidaba, que aunque a día de hoy no quisiese tener hijos, la obesidad aumenta la infertilidad en los casos de Síndrome de Ovario Poliquístico. ¿El tratamiento recomendado? Bajar el exceso de grasa abdominal y controlar mis hormonas mediante el ejercicio y una dieta saludable basada en la comida real. Claro que si yo me pusiese enferma, si tuviese un tumorcillo beningno en los ovarios a mis amigas de aquella época, quiero imaginar que les habría importado. ¿Pero sabes a quién le habría importado más? A mi. Yo sería la que tendría que vivir con eso y acostarme cada noche pensando “si solo me hubiese cuidado un poco más y no hubiese llegado a esto…“. Yo sería la que tendría que pagar los tratamientos hormonales para quedarme embarazada y la que se llevaría la decepción por no haber hecho todo lo humanamente posible cuando tuve la ocasión.

 

La gente siempre va a hablar y a criticar. Pero no es su vida. Es tu vida, es tu cuerpo y para bien o para mal, te toca cargar con él. No podemos elegir la salud que nos ha tocado ya de fábrica, ni la que nos hemos ganado a pulso por desinformación, por ejemplo comiendo comida basura a diario sin saber que es mala para nosotros. Pero sí que podemos levantarnos y decir:

APORTA O APARTA

Si no me aportas nada en esto que es tan importante para mi, haz el favor de apartarte de mi camino. Si no me vas a tender la mano, no me pongas la zancadilla. No todo el mundo tiene por qué comprender tu camino ni compartir tu punto de vista, pero eso no es excusa para que intenten sabotear tu meta. Y a esto voy también con el tema de las competiciones:

Claro que no es necesario competir, claro que es un esfuerzo y un sacrificio. Pero si es tu sueño, la persona que luego se va a arrepentir por no haber hecho lo que realmente quería… ¡Eres tú! Y no me refiero solamente a competir en una categoría de bikini fitness. Ponte que quieres competir en judo: Vas a tener que controlar tu alimentación y bajar o aumentar de peso y grasa según la categoría en la que quieras entrar, vas a tener que pasar horas estudiando, perfeccionando las técnicas, tus puntos débiles… ¡Vas a tener que invertir tiempo en ti! ¡En tu sueño!

¿Te imaginas que a Michael Phelps le hubiesen dicho que no debería nadar tantas horas porque es de obsesionados? Si buscas ser un campeón, es posible que te toque estar solo parte del camino. Como cuando uno busca perder tantos kilos por salud. No es tan diferente. No somos tan diferentes.


Supongo que el resumen podría ser que si quieres algo, vas a tener que sacrificar muchas cosas, pero ni te imaginas todo lo que vas a ganar. Yo tuve un momento en el que sólo podía ver las cosas negativas y todo lo que perdía: Perdía comer comida guarruza y fuera de casa con frecuencia, cosa que me encanta, ya sabéis lo golosa que soy. Perdía amistades, me creaba malos rollos con la gente por ser una egoísta y no querer comer fuera por pensar sólo en mi.

Pero en el camino he ganado y sigo ganando tanto, que no lo cambiaría por nada. Lo repetiría una y otra vez. He ganado una confianza en mi misma que nunca antes había tenido. Miro mis fotos antiguas y pienso “Ay, Irene, si hubieses sabido que podías, seguro que lo habrías hecho antes“. He ganado una confianza brutal, he encontrado que la nutrición es mi pasión. Al quererme, he sabido diferenciar cuando alguien me quiere y cuando no, y he sabido decir adiós a muchas cosas tóxicas. He aprendido a ser flexible cuando tengo que serlo y he aprendido a ser estricta cuando toca. Y seguro que alguna cosilla más me dejo.

 

No sé si mis pasos me llevarán mañana a una competición, o no. No sé si debajo de la grasilla que hay ahora, habrá un cuerpo estético de bikini fitness o bikini wellness. No lo sé. Igual que cuando empecé a perder grasa no sabía que podía cambiar tanto mi vida. Pero lo que sí que tengo claro es que este camino de pérdida de grasa me va a enseñar muchísimas lecciones sobre mi misma, sobre las personas, sobre la vida, ¡¡que estoy deseando aprender ya!! ^^ No sé si competiré o no. No sé si será este octubre, si será en mayo de 2018 o de 2020, lo que sí que se, es que voy a disfrutarlo mogollón y vosotros… ¡Vosotros lo vais a ver!

 

¿Y sabéis qué? Vosotros también podéis, solo que tal vez… Aún no lo sabéis ^^


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