Cómo perdí 30 kilos


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No es fácil abrirse y exponerse, mostrar tu cuerpo, con tus defectos e inseguridades, que todos tenemos. Desde hace un tiempo puedo decir que mi viaje en cuanto a pérdida de grasa se refiere… ¡Ha terminado!

Por eso, decidí crear junto con Mike esta plataforma: Para enseñaros desde la ciencia cómo mejorar tu composición corporal, ganar en salud física y mental, perder grasa y ganar masa muscular sin caer en engaños ni en falsos gurús. Esto no se basa en “a mi me ha funcionado” ni en hacer X dieta. Quiero que tengas acceso a la información que a la que yo no pude acceder en su día y facilitarte el camino. He tardado años en descubrir cómo hacer las cosas, me he dejado un montón de dinero en preparadores, dietas y suplementos inútiles, hasta darme cuenta que…

La base siempre es disfrutar de lo que haces. Es dar pequeños pasitos y celebrar tus logros. No es necesario ser restrictivo, pero sí realista. Este es uno de los motivos por los que dejé mi trabajo para dedicarme a esto.



No soy una competidora de bikini fitness (al menos por el momento), soy una chica a la que le gusta estar sana y que ha sufrido en sus propias carnes los estragos de estar enferma por el exceso de grasa. Cuando no estoy estudiando o atendiendo al último curso de nutrición que me haya apuntado, me gusta viajar con mi chico, probar nuevos restaurantes e innovar en la cocina, ¡motivo por el cual me encanta probar los todos los restaurantes que puedo! El dulce me apasiona, pero en general, adoro la comida y adoro comer.

Perder tanta grasa me ha cambiado mucho, por dentro y por fuera. Ahora mi salud no me frena y disfruto de mi vida mientras voy aprendiendo a mejorar por el camino.



¿Cómo empezó mi viaje?

Podemos decir que siempre he sido algo gordita. Uno de los primeros recuerdos que tengo es que mi abuela me daba galletas chiquilín mojadas en café y lo ricas que estaban. Los huevos kinder eran parte del día a día, al igual que la sopa de estrellitas y el puré con ketchup.

Aunque no estaba obesa, no tardé en convertirme en la niña gordita de la clase.

Con 14-15 años ya pesaba unos 65 kilos, que para mi altura de aquel entonces, era un montón. Mi peso siguió subiendo y subiendo hasta plantarse en los 85 kilos con 17 años.

 

Empezaba una dieta y la dejaba. Cualquier dieta que se te pueda ocurrir… ¡Yo la he hecho! Dieta detox, de la alcachofa, Dukan… ¡Todas!

Hacía ejercicio de forma constante, pero saciaba mi apetito con galletas y boles de cereales enormes, de los cuales repetía una y otra vez. Para mi eso era sano. ¿Cómo no iba a serlo si lo hacían las chicas de la tele? Aún así, no estaba contenta. Me sentía llena de energía, pero tenía el ánimo por los suelos. Me esforzaba y cada vez tenía más grasa. Me hacía fotos con mis amigas y no me reconocía en ellas. Aunque no tenía unos malos hábitos, me encantaba salir a comer a las cadenas de comida basura 2-3 veces en semana. Mi paga podía irse fácilmente en patatas fritas, bocatas de chorizo y alguna pieza de bollería.

Hasta que un día empecé a tener problemas hormonales. Todo cambió en ese momento.

El año que empecé a tener faltas de la menstruación, me hice análisis de sangre y aunque no tenía obesidad, mi cuerpo estaba muy tocado a nivel hormonal y me había generado resistencia a la insulina, motivo por el cual no dejaba de aumentarme la tripa. La recomendación de la doctora fue clara: Si no quería que esto fuese a más, debía cambiar de dieta hacia una más saludable y hacer ejercicio con frecuencia. 

Empecé a ir a diferentes preparadores, pero no lograba avanzar. Yo leía y me formaba, para aprender el por qué de las cosas. Cuestionaba cuando me mandaban agua con limón en ayunas para adelgazar, y eso hizo que mi relación con ellos no fuese muy buena. Siempre he creído en la ciencia, pero no creía en mi.

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Creía todo lo que veía en las redes sociales, aunque sabía que no era cierto.

Tenía muchísima ansiedad. Me sentía mal y eso me llevaba a picar entre horas de forma constante. Yo sabía que el equilibrio no estaba en que un preparador me quitase todos los hidratos, incluso de la fruta y la verdura, ¡si yo pesaba 85 kilos y no iba a salir a competir en bikini! Me sentía frustrada, así que decidí aprender.

Te recomiendo que aprendas todo lo que puedas. Que uses todas las herramientas que te doy. Están a tu disposición.

 

A día de hoy, disfruto de la comida y de cocinar. Elijo de manera natural opciones saludables tanto a diario como cuando salgo a comer fuera, pero cuando quiero, me doy un capricho y lo disfruto, sin culpabilidad y sin tener que compensarlo con horas de ejercicio.

Aunque ahora mismo no estoy donde me gustaría estar finalmente, estoy muy orgullosa de todo lo que he mejorado, de cómo disfruto de mi viaje y de la manera en la que cada día optimizo más mi salud y mi felicidad. No soy perfecta, pero cada día trato de ser mejor persona y de vivir una vida que merezca la pena.

Si yo he podido lograrlo, TÚ PUEDES.

¡Bienvenido a Calisthean!

 


8 Comments

  1. Daniel
    1 septiembre, 2016
    • Ireko
      28 febrero, 2017
  2. Ursula
    2 septiembre, 2016
    • Ireko
      28 febrero, 2017
  3. KRAZYTHEBOY
    28 febrero, 2017
    • Ireko
      28 febrero, 2017
  4. Javier Sánchez
    3 septiembre, 2017
    • Ireko
      4 septiembre, 2017

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